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Emelec ganó al Delfín y consigue su décima cuarta estrella

Emelec obtuvo su decimocuarto título en el fútbol ecuatoriano. El cuadro azul venció 2-0 (6-2 global) al Delfín de Manta en el estadio Jocay y se consagró campeón del torneo ecuatoriano 2017. 

Con el trofeo, los ‘eléctricos’ son el segundo equipo más ganador en el fútbol local, solo por detrás del Barcelona SC. Tras una discreta presentación en la primera etapa, los dirigidos por el DT Alfredo Arias mostraron un fútbol vistoso y ofensivo, que les permitió acceder a la final. En el partido de definición su dominio fue incuestionable.

El ‘Bombillo’ liquidó el partido en Capwell y solo un agónico gol de Luis Luna le permitió soñar a los ‘cetáceos’, con un título que se le hacía cada vez más imposible.

En el partido, Delfín intentó ejecutar su superioridad en el Jocay. Aprovechaba los espacios y llegaba con peligro, pero la delantera, encabezada por Roberto Ordóñez exhibió una colección impresentable de errores y fallos.

Emelec jugaba con mucha comodidad. Los jugadores movían la pelota en el mediocampo para provocar las faltas rivales y generar contragolpes. Ese libreto le funcionó al técnico Arias, ya que a los 44 minutos el argentino Fernando Luna colocó un centro a Ayrton Preciado y el extremo izquierdo anotó el primer gol con un cabezazo.

No quedan dudas que los dos jugadores, junto a otros como el lateral Óscar Bagüí, el defensa Jorge Guagua y el delantero Bryan Angulo se han convertido en figuras del plantel desde que arrancó la segunda etapa.

Arias, quien era muy cuestionado por los hinchas azules, dio otra lección de juego en el Jocay y con el segundo tanto de Bryan Angulo definió la cuarta estrella de Emelec en los últimos cinco años.

A los 64 minutos, Angulo concretó otro contragolpe en medio de la desesperación de la zaga manabita y despertó la euforia de una hinchada azul, que hizo del Jocay un pequeño estadio Capwell, con un festejo repleto de algarabía, en el que hasta se dieron el gusto de gritar ‘olé’ al rival.

Más allá de las bajas del zaguero Francisco Silva y el delantero Carlos Garcés, el Delfín no tuvo la precisión, mucho menos el juego colectivo que necesitaba para ganar una inédita final.

Los mantenses habían sido el mejor equipo en las 44 fechas del torneo ecuatoriano, pero se les terminó la ilusión por sus propios errores en el partido más crucial. Su campaña ya tuvo demasiado mérito y nadie le cuestionará que disputó un campeonato histórico, en el que tendrá como premio su primera participación en la Copa Libertadores.

La mala nota de la final la dejó precisamente la hinchada local, que causó disturbios con la Policía Nacional en la General donde estaban ubicados.

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