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Jamil Quintuña jugando se enamoró de la gimnasia

Jamil Javier Quintuña Armijos, lojano, nacido el 6 de febrero de 1984, es una figura emblemática de la gimnasia artística que esta vez regresa a Fedeloja como entrenador, para plasmar en los deportistas de esta disciplina toda su experiencia.

 

Sus inicios se remontan a sus 4 años de edad, cuando su madre al no tener con quién dejarlo a su cuidado, por tener que trabajar, decidió enviarlo con el hermano mayor de Jamil, Roberto Alonso, quien entrenaba gimnasia.

 

No se sonroja, al contrario, Jamil se divierte recordando que por ser niño llegaba al gimnasio (en el local de la Unión Nacional de Educadores, en La Tebaida; y, en el Parque Infantil)  a dormir e incluso a hacerse pipí en las colchonetas. Pero así fue el inicio de él en esta rama deportiva. Agradece a los gimnastas de aquella época: Max Íñiguez, Fabián Sarango, Luis Riofrío, entre otros, por ser un grupo extraordinario quienes aceptaron que él pueda asistir inicialmente a jugar.

 

De manera natural se fue metiendo en él ese gusto por la gimnasia ya que fue su primer sitio de diversión, donde se daba volteretas, se paraba de manos, hacía acrobacias y roles, imitando a los gimnastas que en ese entonces eran nómadas y debían ir de escenario en escenario, pero conseguían excelentes resultados.

 

Vicente Zumba fue su primer entrenador cuando tenía cinco años, quién empezó dándole orientaciones, aunque pedagógicamente no debió ser así, siendo a los 6 años su primera competencia  en un campeonato zonal, clasificatorio a un evento nacional, donde obtuvo su primer título siendo el menor de toda la delegación de niños como: Carlo Mogrovejo, Paúl Montalván, Cristhian Tapia, niños de esa época que marcaron una generación de oro en la gimnasia.

 

Fueron campeones nacionales por tres años consecutivos.  Jamil recuerda que en la primera cita nacional lograron 4 preseas de oro, dos de plata y 1 de bronce, pero en los terceros juegos a nivel de país todas las medallas fueron de oro. Ahí nace su mejor anécdota, que siendo un niño, individualmente alcanzó una puntuación superior a tres deportistas de Manabí, hecho que hasta ahora lo recuerda la gente de la gimnasia.

 

Ese fue el inicio ya dentro del profesionalismo. No esconde los malos momentos deportivos, pues menciona que en Babahoyo, un mosquito lo picó y sufrió una afectación de salud, debiendo conformarse con el vicecampeonato.

 

Siendo ya juvenil conoció a otros talentos lojanos como Darwin Zumba. Dice no saber qué pasó por su cabeza en un instante que por dos años dejó la gimnasia para enrolarse al Tae Kwon Do; y, bajo las órdenes del entrenador Francisco Carvallo también le fue bien, pero se dió cuenta que la gimnasia era la suyo y volvió, obteniendo con Loja el segundo lugar en los Juegos Interandinos, en Cotopaxi, algo que fue una locura.

 

Luego, en Machala, en el año dos mil, lograron una proeza al darle a Loja el Campeonato Nacional Absoluto en la categoría masculina. Eso le sirvió para ingresar a la selección ecuatoriana con miras a los Juegos Bolivarianos, junto a Darwin Zumba. Ahí fueron terceros en esa cita internacional. Con esa implacable trayectoria Jamil fue considerado el mejor gimnasta lojano, mejor deportista, mejor gimnasta nacional, obtuvo una beca a Cuba por parte del Comité Olímpico, donde hizo la licenciatura en Cultura Física y Deportes por el lapso de 5 años. Regresó en 2007, no fue profeta en Loja, pero laboró en Machala donde le dieron una nueva beca para acudir a China a hacer una Maestría en Cultura Física y Entrenamiento Deportivo. Ahí permaneció por 5 años donde conoció a su esposa y volvió en 2012.

 

Laboró en el Ministerio del Deporte. Fue coordinador de la Dirección de Cultura Física y Director Nacional de Capacitación. Recibió otra oferta de beca para ir a China donde nació su segundo hijo y consiguió un trabajo como docente y entrenador de gimnasia y adiestrador de fútbol. El extrañar a su familia hizo que volviera a Loja donde su esposa, que es de China, está feliz.

 

El cuidado de su madre en la vida de Jamil fue total. Lo acompañaba a las competencias que sus labores se lo permitían. Jamil expresa que anteriormente se entrenaba más, pues el ingresaba a la escuela Miguel Riofrío, en horario matutino, y de 14h00 a 18h00 practicaba. Las tareas las cumplía en la noche. Esto actualmente lo emula su hijo y dice que eso los hace más fuertes y efectivos.

 

En la actualidad Jamil labora en la Universidad Nacional de Loja (UNL) donde coordina los talleres de Cultura Física a Distancia, están en un proyecto para que la UNL oferte la maestría que él obtuvo en China, entre otros. Sonriente, comenta que a su hijo no le gustaba que él lo entrene cuando estaban en China, de pronto por ser muy “bravo”, recalca,  pero ya en Loja, desde su vínculo a Fedeloja, el primogénito de Jamil no falta a ningún entrenamiento.

 

Tiene una grata impresión de las autoridades de Fedeloja quienes le han dado la confianza, pero no se obsesiona ni le molestaría si llega o contratan alguien mejor, pero deja en claro que él dará su mejor contingente porque es un enamorado de la gimnasia.

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