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Lissette Antes Castillo una campeona que se forjó con llanto

La luchadora Lissette Antes Castillo nacida en la provincia de Santa Elena pero registrada en Federación Deportiva de Loja no baja los brazos en su afán de clasificar a sus terceros juegos olímpicos. Ella comparte sus inicios, alegrías, tristezas y logros forjados en su vida deportiva.

 

Confiesa que su apego a la lucha olímpica nace con una exhibición que se realizó en su escuela, sin embargo no gozó de su aceptación porque lo relacionaba con actividades para varones. La insistencia del profesor cubano Jorge Rodríguez y el apoyo de Washington Castillo la vincularon a la actividad.

 

Relata que sus entrenadores la visitaban en su domicilio para llevarla a los entrenamientos y su reacción desataba en llanto porque no podía ejecutar los movimientos básicos y además la disciplina no era de su agrado. Al final su resistencia no pudo y luego de un año se convenció de practicar la lucha olímpica.

 

“No me imaginaba en la lucha, por todo lloraba, porque me cogían del cabello, porque me miraban mal, por lo mínimo, pero de ahí me empezó a gustar el deporte y descubrí que era muy competitiva” expresó.

 

En adelante empezó a trabajar muy fuerte para llegar a los juegos interandinos en el 2007 pero previamente debía luchar para llegar a los juegos nacionales. En la competición logró su primera medalla dorada y recuerda que durante el combate final caía y levantaba ante su rival pero con lágrimas en su rostro.

 

Su primera derrota llegó en las semifinales de los juegos nacionales 2008 ante Luisa Valverde representante de la provincia de los Ríos, y decidió no seguir combatiendo. Recuerda que ese año entrenó muy fuerte preparándose ante varones sin embargo su frustración era mayor. Un acuerdo con su entrenador Washington Castillo la puso nuevamente en la colchoneta.

 

En el año 2009 tuvo su revancha ante Valverde en el primer combate de la temporada disputando el Nacional de la modalidad que lo ganó cómodamente y accedió a la selección nacional.

 

“Ese año fue el mejor porque con 17 años ganamos el sudamericano, logramos el campeonato juvenil en México, conseguimos una medalla de plata en los Juegos Bolivarianos y desde ahí, ya no me quedaron ganas de retirarme” expresó.

 

Cuando llegó al equipo nacional se dedicó totalmente al deporte y con ello empezaron los viajes y las competencias representado al país, pero con la imagen de su familia como gran motivación. A la par logró culminar sus estudios en la ciudad de Guayaquil.

 

Describe como fundamental el apoyo de su entrenador Washington Castillo quien desde sus inicios veló por el bienestar de ella y sus compañeros de la disciplina. Revela que después de cada combate recibe de él, los comentarios de la victoria ó derrota y los factores a mejorar.

 

Con nostalgia y con alegría a la vez, recuerda su etapa en los Juegos Olímpicos. Lo califica como “Un sueño hecho realidad” y menciona que para conseguir su primera clasificación a Londres debió concentrar un año y medio en el CEAR y sin la posibilidad de ver a su familia.

 

Para llegar a los juegos olímpicos de Brasil, pese a sus lesiones logró llevarse el campeonato mundial en Mongolia y el boleto a la cita máxima del deporte. Menciona que un aporte fundamental es el apoyo del Plan nacional de alto rendimiento al cual pertenece desde el 2013, porque facilita trazar una planificación adecuada.

 

Al consultarle sobre su futuro menciona que desearía dedicarle más tiempo a su familia, pero tampoco se imagina estar fuera del deporte.

 

“Yo lo había indicado, pero llegó a oídos internacionalmente y mis compañeros me motivan a seguir compitiendo. Quiero tomar una buena decisión para después no arrepentirme” expresó.

 

Madre, deportista y dirigente

 

Lissette Antes Castillo en la actualidad tiene tres roles: el de madre, deportista y dirigente. Combinar estas tres facetas no ha sido fácil. Sin embargo, demuestra tranquilidad por contar con un equipo de trabajo en Fedeloja que es capaz de llevar adelante el trabajo cuando ella debe ausentarse de la ciudad para entrenar fuera.

 

En el hogar y en el cuidado de su hijo le ayuda su esposo, quien también es luchador.

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