Home / Amateur  / Un buen momento para cambios

Un buen momento para cambios

El autoexilio de los tres clubes del Guayas de la Copa Ecuador, con el agravante de que el más popular de ellos ha decidido no participar en nada que no sea la LigaPro, así como la reciente noticia de que un club peruano ha decidido despedir a toda su plantilla incluido su entrenador, podría provocar una suerte de efecto dominó en el fútbol profesional en los países donde el desarrollo de este deporte como empresa es exiguo por no decir inexistente, poniendo en evidencia la caduca estructura de esta actividad en nuestra región, que se ha visto altamente lesionada ante el aparecimiento de una crisis para la cual nadie estuvo preparado.

 

La cita sobre el club peruano que milita en lo que en Ecuador sería la Primera Categoría B, nos lleva a reflexionar sobre el futuro del equipo Liga de Loja que para el 2020 debe participar en la segunda división provincial, cargando sobre sus hombros un insufrible peso de deudas heredadas que pone a dudar en serio su aparecimiento, al menos con algún suceso en el torneo local y luego en una fase nacional que le permita reeditar memorables actuaciones de antaño.

 

El caso de la Liga de Loja por supuesto no es único, ya que han existido y seguirán apareciendo casos de clubes que pobres en estructura, sobreviven gracias a Dirigentes que convertidos en mecenas terminan abandonando al equipo cuando la chequera se queda corta, dejando deudas que nadie quiere asumir so pretexto de que son generadas por los antecesores, como si de obligaciones personales se tratara, situación que justamente es el talón de Aquiles al menos del fútbol ecuatoriano.

 

Nuestra caduca Ley del Deporte, Educación Física y Recreación, que se mantiene con las completas gracias a un Decreto Ejecutivo que solo cambió al Ministerio por una Secretaría, poca atención le presta al deporte profesional, en el caso del Ecuador el único que hay, el fútbol, dejando que sus organismos sean quienes lo regularicen a su conveniencia, limitándose solamente a emitir un reconocimiento legal que sirve para llenar el requisito de pertenecer a una asociación, sin exigir mucho a organizaciones que en teoría posteriormente administrarán valores y contratarán personal (léase jugadores y cuerpo técnico).

 

Justamente esta libertad para legislar incluso por sobre normas ordinarias, genera los problemas tanto para directivos y jugadores, puesto que como es costumbre en nuestro país se legisla solo para el momento, es decir para la temporada, como un juego de prueba y error que no garantiza nada, acción de la cual nadie se queja porque a los Directivos les permite administrar a su antojo sin responsabilidad y los jugadores mientras les paguen sus sueldos todo está bien, sin mirar el futuro del club y en el caso de los actores su bienestar posterior, para circunstancias como la que actualmente atravesamos.

 

Legislaciones deportivas donde el deporte profesional se lo establece como empresa o en otras palabras como deporte con fines de lucro, exige que quienes al momento de asumir los cargos en los Directorios de determinado club, presenten como en el caso español, garantías personales del equivalente al 15% del presupuesto anual del equipo, para que en una eventual mala administración, el club se mantenga sobre todo cuando se trata de honrar las obligaciones con sus jugadores, cuerpo técnico y el resto de personal. La diferencia está en que esta disposición es dictada por el Estado, con obvia jerarquía por sobre cualquier legislación de las organizaciones deportivas, siendo un cambio posible y la oportunidad está presente.

 

Ab. Robert Eduardo Feijoó Chicaiza

A %d blogueros les gusta esto: